Hacía meses que no te veía. Estaba de espaldas a la calle cuando oí tu moto. Mi padre siempre te calificó como ese hijo puta montado en un ruido. Sabía que me ponía enferma que te llamara así. Estaba tan ciega y él lo veía todo tan claro.
El guiño que me lanzó mi mejor amiga, de cara a la calle, queriéndome avisar que estabas aparcando, fue inútil. Habría reconocido ese ruido entre millones. No porque sonara mejor, ni peor, sino porque siempre acelerabas intentando entonar nuestra canción para que supiera que eras tú.
Poco a poco me dejaron sola. El ronco hola de Guillermo, el único que quedaba, dejó claro que estabas detrás de mí. Al momento, tu olor me invadió. Antes de que dijeras nada ya tenía las bragas mojadas, tan sólo saber que estabas cerca me excitaba. Sabía que venías a mi encuentro para “ponerme a escuadra”, según tu vocabulario.
Tras aquellos escuetos “hola ¿qué tal estás”, me diste un beso, esos besos que tan sólo tú has sabido darme. Tenías una lengua de fuego que lo que tardaba en rozar cualquier milímetro de mi piel me ponía a cien.
Aquel abrazo fue distinto a todos. Por primera vez sentí que me amabas, que era importante para ti. Fue tan fuerte y dulce a la vez que no podré olvidarlo jamás. Quería que no acabara, estaba al borde del orgasmo, hasta ese punto me tenías pillada. Susurraste suavemente mientras me lamías el cuello: ¡¡Vámonos a Lavapiés!!. No contesté, tan sólo me agarré de tu mano y me monté en la moto después de sortear los coches que nos pitaban, en un intento vano de avisarnos del peligro que corríamos cruzando de aquella forma la concurrida calle. Me apreté contra tu cuerpo aspirando el olor a cuero de tu chaleco. Invadiéndome el recuerdo de cómo te conocí en el Aguamarina, cuando me retaste a una partida de billar... que gané yo, sorprendentemente.
Antes de subir nos tomamos algo en el Buscón. Sonaban Steppenwolf y su canción “Born to be wild”. El playback te salía bordado, esa canción estaba hecha para ti, era nuestra canción. Los pezones me rozaban en la camiseta hasta hacerme daño, estaba perdida por tus huesos, por tus tatuajes, por tu larga melena rubia. Me levanté al WC para secarme un poco porque sentía como me chorreaban las piernas. Si hubiera llevado pantalón no habría sido necesario, pero la corta minifalda que llevaba a todas horas desde que me la trajiste de uno de tus viajes, junto con el tanga, prenda tan rara en aquellos tiempos, habrían delatado mi estado, aunque tú lo sabías. Sabías como ponerme de cero a mil en un segundo, me conocías demasiado.
Apenas hablamos. Las palabras ya no eran nuestro fuerte. Con tan sólo mirarnos nos decíamos todos... al menos tú me lo decías todo, porque yo perdía la voluntad de decirte nada en cuanto estabas cerca de mí. Todos los discursos que preparaba cuando pasabas meses sin ponerte en contacto conmigo y que ansiaba escupirte a la cara, se me olvidaban, hasta se me olvidaba que era una persona con sentimientos para convertirme en un animal en celo, sedienta de sexo, sedienta de tu cuerpo... sedienta de ti.
Pagaste las copas y subimos a la pequeña buhardilla donde me refugiaba cuando quería soledad. Cuando decidiste viajar no tuve valor para dejarla y seguí pagando el alquiler, la tenía como un santuario en tu honor. Las pocas veces que subía con gente y la veían, llegaron a decirme que estaba enferma, y lo estaba, estaba enferma de ti.
No habíamos terminado de llegar al último piso cuando me empezaste a meter mano por debajo de la falda. Metiste los dedos entre mis piernas y después te los llevaste a la nariz y seguidos a la boca, chupándolos: ¡¡Hmmmm me encanta el olor y el sabor de tú coño!! ¡¡No he encontrado otro que sepa y huela igual!!. Volviste a meter los dedos hasta casi hacerme daño. Aunque más daño, me hacían tus palabras cuando no ocultabas tus relaciones con otras. Pero lo asumía, era el rol, era el juego y era lo que había. En Madrid era yo, aquí eras mío, no tenía rival... pero en otros lugares...
Tuve que reprimirme para no echar un polvo allí mismo. Aunque los vecinos estaban acostumbrados a nuestras idas y venidas, no me parecía de recibo que nos pillaran follando en la escalera. Aunque poco, los años me iban madurando en algunas cuestiones, puesto que si hubiera madurado del todo te habría mandado a tomar por el culo hacía tiempo y no lo hacía, no tenía valor. Aunque me utilizaras, te quería, te perdonaba todo, eras mi polla, esa polla estaba hecha para mi coño y habría hecho lo que fuera por conservarla, hasta olvidarme de mí y de mis necesidades.
Por fin llegamos. No había terminado de cerrar la puerta cuando me empujaste contra la pared y empezaste a chuparme desde la cara hasta los dedos de los pies. Mis gemidos ya se oían en todo el descansillo. Sentí a través de las finas paredes, el comentario de la pitonisa que vivía en la puerta de al lado y que, justo en ese momento, debía estar echando las cartas a alguna clienta desesperada, por las horas que eran, ya que pasaba la media noche.
-¡¡Ya están los salidos follando!!- Se la oía decir a voces. -¡¡Son como animales!! ¡¡Con lo bien que hemos estado estos meses sin que apareciera ese cabrón!!- La pitonisa me tenía aprecio. Más de una vez llamó a mi puerta cuando, desesperada, no paraba de llorar. Me echaba las cartas diciéndome que mi futuro no estaba contigo, en un intento vano por hacer que me olvidara de ti. Tú te reías de sus comentarios diciendo que estaba celosa por no tener a un hombre que la llevara al quinto cielo. Eras un macarra, pero esa polla tuya te salvaba de todo mal comentario que saliera de ti.
-Te he traído un regalo de Londres- Dijiste sacando un pequeño paquete que, pensé que sería algo de esa colección de ropa interior que me fuiste haciendo poco a poco. –No sabía que ibas a ir a Londres- Dije con no cierta rabia porque él sabía cómo me gustaba esa ciudad y pasear por el Candem abrazada a él. –No lo sabía ni yo hasta que cogí en ferry-.
Cuando abrí el paquete saqué unas esposas rodeadas de marabú rojo. El brillo de tus ojos me lo dijeron todo. –Pónmelas- Dije sin dudarlo. Cualquier juego que me propusieras me parecía bien.
Me esposaste a la barra de la ducha, mientras abrías el grifo y el agua fría cayó sobre mi cabeza haciéndome soltar un grito y un espasmo que me reconfortó del calor y la calentura que llevaba. El calor era sofocante en la buhardilla, aquella ventana que salía al tejado, apenas paliaba el calor acumulado del principio del verano.
Me encantó que te metieras vestido a la ducha. Tu lengua empezó a trabajar a todo ritmo, pero esa vez era distinto, tu mirada era distinta. Cuando llegaste a mi coño la forma de lamerlo también era distinta, me gustó más que nunca. Sin perder un ápice de pasión, tus lametones eran más cariñosos. Al principio, me descuadraste un poco. No estaba acostumbrada a que el sexo fuera cariñoso contigo. Echaba de menos esa fuerza animal que, solías emplear. Mi cabeza daba vueltas a ese cambio de actitud y no dejaba que me concentrara del todo... pero eras puro fuego y veneno, y al final pasó lo de siempre, que aullara de placer y me corriera en tu boca ¡¡cómo te gustaba que me corriera en tu boca, cabrón!!.
Terminamos follando en la cama, cosa rara en nosotros. Cuando acabamos, me abrazaste muy fuerte, tan fuerte que me asfixiabas. Sentía tu aliento en la frente y como susurraste un tímido “te quiero”. Justo en ese momento supe que lo nuestro había terminado definitivamente, que esa era la última vez que follábamos juntos. El alma se me rompió de dolor. No quise llorar delante de ti, tenía que hacerme la fuerte. Cuando te pregunté que si te pasaba algo y me dijiste que no, que tan sólo te habías dado cuenta de lo mucho que me querías y lo importante que era para ti, fue la confirmación a mis sospechas.
Te esmeraste esa noche, follamos tantas veces que, tuve la sensación de que lo hacías para dejarme llena de ti, para llenarte de mí. Cuando te quedaste, dormido, no pude parar de mirarte. Tu perfil, tu honda respiración, el vello de tu pecho. Jugué con él sin que te dieras cuenta. Estaba casi amaneciendo cuando me dormí, quise emborracharme de tu imagen por ser nuestra última noche, juntos.
Me despertó en ruido del casco al caer contra el suelo de madera. Cuando clavé los ojos en los tuyos no pudiste mantener mi mirada, la tenías huidiza. Tú que siempre presumías de tumbar a todo el que osara mirarte fijamente. En ese momento te vi débil. No sabía qué pasaba pero lo que fuera era tan serio que no te atreviste, ni tuviste valor para decírmelo a la cara. Más tarde lo averigüé. Cogiste el casco, me besaste con pasión y acariciaste mi cuerpo desnudo, en silencio, durante un rato, lo mirabas de arriba abajo una y otra vez, hasta que fijaste la mirada en el reloj de la mesilla. Nunca olvidaré que marcaba las ocho y media de la mañana. Y no lo olvidé porque cuando cerraste la puerta lo estrellé contra ella y las manecillas no se movieron más. Me abalancé con la intención de abrirla y gritarte que no te fueras, sabía que estabas allí, sentí tus lloros ahogados. Sentimos como lloramos los dos.
Han pasado más de veinte años desde aquel día. Me costó olvidarte a pesar de que me dejaste tirada para casarte con otra que fue más lista que yo y se quedó preñada. Tú, el indomable, el salvaje, caíste en la trampa más antigua de una mujer. Ahora siento indiferencia. Cuando oí el ruido de tu moto el domingo pasado en la puerta de la Bardemcilla, no me quise volver. Sabía que si lo hacía volvería a caer en tus brazos si me lo pedías. Casi sentí tu olor, todavía lo llevo dentro de mi cabeza. Eras como el “caballo”, enganchabas y aunque ya no te necesito, ni te quiero, no me siento segura a tu lado. Te vi desaparecer por la calle Hortaleza. Me dijiste adiós con la mano cuando volviste la cabeza y no te correspondí. Pero el ruido de tu moto hizo que se me mojaran las bragas, como si no hubiera pasado el tiempo.
Vanidad: la causa y los efectos del amor.Κλεοπάτρα
No habia visto esto Cleo. Me gusta, y me ha recordado a un motero especial que tuve en su dia, no tenia moto, pero la polla era parecida a la del protagonista de tu escrito, y se prodigaba por Lavapiés
Me mirabas y sonreías, con una sonrisa triste, como si te disculparas. Me mirabas y me pedías perdón con la mirada, porque nunca, aunque lo desearas, te abrazarías a mi cintura, porque jamás sentiría yo tus abultados pechos de adolescente sobre mi espalda.
¡Pero cuántas veces tuve que soportar ver la tuya, tu espalda!, cómo te recogías el pelo sobre la nuca, cómo apoyabas un pie sobre la estribera, cómo montabas en aquella moto a horcajadas, alejándote de mí, partida mi alma.
Ahora tengo moto pero no tengo ganas. Todavía me miras, cuando paso. Detrás de la visera de mi casco observo tu cuerpo marchito, tu cara arrugada, tus canas al viento y tu mirada cansada.
Ahora tengo moto, yo también peino canas, y aunque me miras con un brillo de esperanza en la mirada, doy la vuelta, acelero y te doy lo que tú siempre me diste: la espalda.
Anda y búscate otro motero que te la meta, pedazo de guarra.
El ácido en la cara también funciona muy bien en la India. [img ]Iba a poner fotos del google images de indias quemadas con ácido, pero me parece que no lo voy a hacer. [/img ]
¿Y después de tanto tiempo sigue con el despecho. Buro? Con lo inteligente que parecía ¡¡se me acaba de caer el ídolo!! ¡¡Ande!! pase página que le vendrá bien a su mente, que los que no son capaces de pasar página no terminan de ser felices nunca.
géiser escribió:El ácido en la cara también funciona muy bien en la India.
Yo me inclino más por atarles desnudos al tubo de escape del coche y arrastrarles varios kilómetros. Eso funciona aquí y en la India, y me atrevería a decirle que en todo el mundo, siempre que haya un coche, porque si es un coche a pedales, tendrían la oportunidad de poderte coger del cuello y apretar hasta que suene como una nuez que se parte
Anda, sí, mejor no pongas foto, me llevaría un gran disgusto si te expulsaran
¡¡Vaya par de dos!!
Vanidad: la causa y los efectos del amor.Κλεοπάτρα
géiser escribió:El ácido en la cara también funciona muy bien en la India. [img ]Iba a poner fotos del google images de indias quemadas con ácido, pero me parece que no lo voy a hacer. [/img ]
Deje, deje, que es vd. muy rebuscado a la hora de poner imágenes. Todavía tengo en mente el de la polla asiliconada.
Κλεοπάτρα Φιλοπάτωρ escribió:¿Y después de tanto tiempo sigue con el despecho. Buro? Con lo inteligente que parecía ¡¡se me acaba de caer el ídolo!! ¡¡Ande!! pase página que le vendrá bien a su mente, que los que no son capaces de pasar página no terminan de ser felices nunca.
!
Entonces que hago??. La próxima vez que la vea, la monto en mi moto?? Mire que si luego me pide sexo no se si tendré estómago para ello. Que está muy deteriorada la pobre.
¡¡Coño!! a ver si los dos personajes con más marcha, por su mala cabeza, van a terminar en la puta calle ¿he dicho puta? Si es que todo se pega menos la hermosura
Vanidad: la causa y los efectos del amor.Κλεοπάτρα
Κλεοπάτρα Φιλοπάτωρ escribió:¡¡Por favor, Buro!! Controla esa lenguaza
¡¡Coño!! a ver si los dos personajes con más marcha, por su mala cabeza, van a terminar en la puta calle ¿he dicho puta? Si es que todo se pega menos la hermosura
Sra. o Srta. Κλεοπάτρα, no hay intencionalidad injuriosa en mis palabras, sólo una burla sutil y disimulada. Aunque no lo parezca, dado lo, en apariencia, poco sutil e indisimulado de mi intervención.
Si no lo digo por mí, a mí me da igual lo que diga, pero ya ve como a su gemelo ya le han puesto las pilas por esa peculiar foto, que no le niego, he pinchado aún a sabiendas de que iba a ser algo muy escatológico.
Es que usted y Geiser son mis ídolos aquí, mis amores platónicos y sufro sólo de pensar en el día que desaparezcan
¿Le he dicho alguna vez que le quiero?
Perdón por la risa, son los nervios ... ya sabe, o me río o me meo y, sinceramente, prefiero reir
Vanidad: la causa y los efectos del amor.Κλεοπάτρα
No, no me lo ha dicho, pero tengo por norma no acostarme con niñas. Claro que si cambiara vd. la imagen de su avatar por otra más... digamos... sugerente.
Tranquilo, si no se va a tener que acostar con ninguna niña, el avatar soy yo misma, pocoyizada. De follar ya hablaremos conforme vaya evolucionando esta relación ¿o sólo se refería a echarnos la siesta juntos, sin más?
Los avatares sugerentes no son santo de mi devoción, sorry. Como verá, acabamos de tener nuestro primer cambio de parecer, opuesto. Pero si le sirve de algo, ni doy asco, ni estoy tan deteriorada como esa de su moto
Me voy, Buro, es viernes y ya va siendo hora de cerrar el kiosko. No llore mucho por mí y disfrute del fin de semana, que vuelvo el lunes
Géiser, para el mío no pase foto, para Buro... él sabrá
Vanidad: la causa y los efectos del amor.Κλεοπάτρα
¡¡Hmmmm!! ¡¡Qué guapo estás cuando te pones celoso, Carlitos!! ¡¡Sí, soy lista!! ¿qué pasa? En esta vida tienes que saber nadar y guardar la ropa... tener repuestos no está de más, sobre todo cuando uno no funciona ná de ná
Envíame la foto de tu excelso miembro y luego hablamos. Que mucho lirili, poco lerele y encima te dá el ataque de hazmecasitos si me ves con otro u otros y se te suelta la húmeda que es un gusto.
Vanidad: la causa y los efectos del amor.Κλεοπάτρα
Κλεοπάτρα Φιλοπάτωρ escribió: De follar ya hablaremos conforme vaya evolucionando esta relación.
Bueno, bueno, aquí hay (o puede haber) tomate. Parece que está vd. de buen ver y, además, a juzgar por sus escritos, tiene una imaginación calenturienta. Es justo lo que necesito para relanzar mi precaria vida sexual. Sería para mí un placer darle argumentos reales para sus relatos.
Κλεοπάτρα Φιλοπάτωρ escribió:No llore mucho por mí y disfrute del fin de semana, que vuelvo el lunes
¿Me creerá si le digo que este fin de semana he tenido un sueño erótico con vd.?. Ha sido extraño, la verdad, nunca me lo monté (ni en sueños) con una muñequita pocoyizada.
Todos y todas tenemos la imaginación calenturienta, va con el ser humano. A ver si no de dónde procede la creación de los cilicios. Sólo que pocos nos atrevemos a exponerlo abiertamente por aquello del qué dirán. Buro, que hasta el más tonto hace botijos, no te engañes, que me río yo mucho de las que se escandalizan con estos temas y luego las matan callando
Me creo todo lo que me cuentes ¿por qué no iba a creerlo?. Me creo todo lo que me dicen y cuentan, sobre todo en internet, los foros y los chats
Digo yo que habrás cambiado las sábanas ¿no? No vaya a ser que se crean que has tenido un encontronazo nocturno con Morante de la Puebla, por aquello de la corrida y está el temita, que como dice el dicho: no tengo yo el coño para juergas
Vanidad: la causa y los efectos del amor.Κλεοπάτρα
Mire, Cleopatra, yo estoy dispuesto a llevar esta relación a buen puerto (léase buena cama), pero por favor, no me tutee. No sabe vd. lo que me pone imaginarme que la estoy poseyendo en completa ausencia de familiaridades.
Le pongo unos ejemplos:
- Cleopatra, bájese las bragas. - Cleopatra, póngase a cuatro patas. - Cleopatra, chúpemela. No así no. Así sí. Así, así, así...
Tranquilo, no le volveré a tutear si eso le hace sentirse mejor
Creo que eso le pone más austed. A mí me ponen otras cosas más positivas, porque alguna vez es mejor que sólo abran la boca para que trabajen otras áreas, sin poesías
Vanidad: la causa y los efectos del amor.Κλεοπάτρα
Κλεοπάτρα Φιλοπάτωρ escribió:Tranquilo, no le volveré a tutear si eso le hace sentirse mejor
Creo que eso le pone más austed. A mí me ponen otras cosas más positivas, porque alguna vez es mejor que sólo abran la boca para que trabajen otras áreas, sin poesías
Si se refiere a chuparle el coño, le advierto que lo haría encantado. No lo mencioné antes porque me gusta tener guardado algún as en la manga. También espero que esta conversación no le resulte en exceso violenta. El sexo, incluso en sus manifestaciones más tiernas, siempre tiene algo de violento.
¿Violento? no, para nada, picantón, si acaso.. Simplemente está usted intentando apretarme las clavijas hasta ver dónde llego, y yo, que no sé decir no, le seguiré el rollo hasta donde crea conveniente
Enga, deje de pensar en chuparme la flor a ver si va a romper la mesa del ordenador o en su defecto, si es un portátil y lo tiene reposando en sus piernas, salga volando cual piedra lanzada con catapulta y se le estropee la diversión
Si es que, como dije más arriba, no hay más que tirar un poquito de la lengua a la gente para que se vea que es un mortal como todo hijo de vecino
¿Se acuerda de esta canción y las ampollas que levantó en la época?
Para al fin y al cabo ser más de lo mismo, la chica enamorada, el chico no, pero se la clava hasta el fondo, eso sí, con marcha atrás. Ella le quiere, el va y viene (más o menos como el Guadiana) y al final... orgasmo, para suerte de ella porque hay muchas que ni eso
Aquí le dejo el vídeo con traducción simultánea, pero por favor... deje el portátil encima de una silla o no podrá terminar de leer lo interesante de la letra
Vanidad: la causa y los efectos del amor.Κλεοπάτρα
Teniendo en cuenta que va por más de trescientas lecturas en poco tiempo, le divierte a usted y a algunos más, inlcuídos Buro y yo, claro
La Ley del Deseo es imparable, esperemos que no venga la autoridad competente y clausure el party, porque desde luego yo, ofendida por el palabro que me ha soltado mi Carlos, en absoluto. Más bien entretenida en esta mañana tediosa de antes de vacaciones
¡¡Y lo que se ha desvirtuado el hilo, endevé!!. Voy a ver si me invento otra historieta con esta calenturienta mente mía y arrasa en número de lecturas
Vanidad: la causa y los efectos del amor.Κλεοπάτρα
¿Y por eso decidió tocar el piano en pelotas montado en moto? ¿para que el asco se convirtiera en risa? Pues que sepa, que en mi caso, ha surtido efecto.
¿Otro con hazmecasito que tengo celitos?
Vanidad: la causa y los efectos del amor.Κλεοπάτρα
Κλεοπάτρα Φιλοπάτωρ escribió:¿Violento? no, para nada, picantón, si acaso.. Simplemente está usted intentando apretarme las clavijas hasta ver dónde llego, y yo, que no sé decir no, le seguiré el rollo hasta donde crea conveniente
Espero que lo que le convenga a vd. nos convenga a ambos.
Κλεοπάτρα Φιλοπάτωρ escribió:Enga, deje de pensar en chuparme la flor a ver si va a romper la mesa del ordenador o en su defecto, si es un portátil y lo tiene reposando en sus piernas, salga volando cual piedra lanzada con catapulta y se le estropee la diversión
Pues sí, he tenido una erección, qué pasa. Y por respeto a vd. la voy a aguantar hasta que el bulto baje. Me cae muy bien como para hacer con vd. lo mismo que haría con la visión de un video porno.
Κλεοπάτρα Φιλοπάτωρ escribió:¿Se acuerda de esta canción y las ampollas que levantó en la época?
Para al fin y al cabo ser más de lo mismo, la chica enamorada, el chico no, pero se la clava hasta el fondo, eso sí, con marcha atrás. Ella le quiere, el va y viene (más o menos como el Guadiana) y al final... orgasmo, para suerte de ella porque hay muchas que ni eso
Aquí le dejo el vídeo con traducción simultánea, pero por favor... deje el portátil encima de una silla o no podrá terminar de leer lo interesante de la letra
En cuanto al vídeo que acaba de colgar, lo siento, pero los informáticos de esta empresa para la que trabajo han abortado tal posibilidad. Lo miraré cuando llegue a casa, y allí si que es posible que me desahogue, pensando en vd., naturalmente.
Mientras tanto, si quiere, para no perder el tema de conversación podría poner la letra.
No pretenda provocarme en su hilo porque no creo que sea capaz de mantener un ménage à trois dialéctico (ni de ningún tipo) con Ácrata y conmigo a la vez. Termine primero con él y luego comience conmigo porque de otro modo es posible que yo dilate demasiado su "paciencia" y luego Ácrata pase sin pena ni gloria al no tocar pared.